miércoles, 23 de noviembre de 2011

Más claro que nunca; La derecha de hoy es el estigma de la democracia.

Después de unas elecciones siempre gana la democracia pero, en esta ocasión, también ha perdido la libertad.

El pasado 20-N hemos asistido a la consumación del despropósito crónico que supone un proceso electoral del que deviene una opción política adscrita a los más arcaicos dogmas de Fe y sustentada por los medios y personas de criterio más irracional, radical e incluso en algunas ocasiones, antidemócrata y fascista.

Hablo de la elección del Partido Popular como fuerza absoluta para dirigir nuestros destinos, una fuerza inherente a la conciencia social que evidencia que todos somos iguales, pues ellos justifican su proyecto en la línea más cavernaria, una línea discriminatoria por cuestiones de raza, sexo o moral.

Ante esta victoria son muchos los que tienen que auto-felicitarse, además, creo que es de justicia reconocer el gran esfuerzo que los medios del “Tea-Party” como Intereconomía o Veo7 han hecho para estafar, manipular, tergiversar y mentir sobre la situación actual y el gobierno socialista.

No quiero que mis palabras resulten huecas, debemos ser rigurosos, y quiero en este punto poner algunos ejemplos de cómo venimos retrocediendo como sociedad de un tiempo a esta parte, llegando al culmen el 20-N.

Zapatero ha sido comparado con Lenin y Hitler, se ha hablado del movimiento ciudadano del 15-M como un grupo de piojosos y perro-flautas “indignos” de la Sacra patria España, se han vertido falacias de todo tipo y se ha intentado cuestionar la solvencia de nuestro país aún a sabiendas de lo perjudicial que podía resultarnos, se ha querido diferenciar entre “ciudadanos de primera y de segunda”, como en Cataluña, donde el PP discrimina sin tapujos a los inmigrantes como si estos no fueran personas. En definitiva hemos asistido a como la ultra-derecha ha relegado los derechos de las personas a cotas realmente impropias de una sociedad igual y democrática.  

Este es el nuevo gobierno al que algunos nos intentarán doblegar, quizás se pretenda que agachemos la cabeza e intentemos expiar la demoníaca culpa que supone ser “un rojo”, como despectivamente tildan a aquellos que creemos en la libertad, el respeto y la tolerancia.

Precisamente Hitler ganó unas elecciones democráticas, y no es mi intención mantener el paralelismo con Rajoy más allá de este punto, pero deberíamos plantearnos si en vez de una batuta de mando, lo que hemos hecho tras los comicios es regalar a Rajoy una fusta en bandeja de plata para que sodomice los derechos sociales más fundamentales, aquellos que afectan a la dimensión más personal de cada individuo y que tanto nos han costado conseguir.

A los “maricones enfermos”, a las “abortistas asesinas”, a los “rojos de mierda”, a los “ateos del infierno” y a todos aquellos que alguna vez disfrutaron de su libertad sin que ésta quedara supeditada al dogma de Fe, se os acabó “la fiesta”. Ha llegado el tiempo de la gente pía, de las faldas largas y la moral única, ha llegado el tiempo de gritar que nuestra nación es una, grande y libre, en resumen, ha llegado la Era del Terror.

Siempre creí que la conciencia crítica nos hacía personas y que sin ella, perderíamos nuestra identidad para ser borregos que dejamos que otros piensen en nuestro lugar, siempre creí en el valor humano de las personas y en la igualdad de todos independientemente de su raza, sexo o religión, siempre creí en la justicia social y en defender con más fuerza que nadie a aquellos que más lo necesitan, siempre creí que entre todos remaríamos en la misma dirección para construir un mundo mejor y, ¿sabéis que?, lo sigo creyendo.

Probablemente este no sea un buen tiempo para defender con vehemencia aquello en lo que uno cree y aquello que uno siente pero, jamás renunciaré a mi libertad ni callaré cuando se ponga en cuestión la libertad de cualquier persona. Si esa es la pretensión con la que viene la derecha, solo me queda entonar el canto libertario que se gritó en este país cuando con la vida se defendían los derechos de las personas, ¡NO PASARÁN!

Pedro I. R.


sábado, 8 de octubre de 2011

La libertad de expresión en los medios; La libertad en Intereconomía

La polémica intención de ejercer un control político sobre los Informativos de RTVE ha avivado la llama de un debate que, lejos de acabar, toma presencia y genera controversia ciudadana.

Controlar la información bajo una ideología no es algo que nos despierte especial interés, sin embargo, la cosa cambia cuando esa ideología pasa de la iniciativa privada al Ente público, pero, quizás debiéramos preguntarnos si presentar una información con total objetividad es algo que solo podemos exigirle a la empresa pública dando por hecho que la información de las empresas privadas no lo es.

En este ámbito me veo abocado a denunciar lo que considero un ataque continuado a la libertad de expresión, a la inteligencia e incluso a la democracia, esto es, el grupo Intereconomía.

Tomar información de Intereconomía es como pedirle a Fraga que corra los 100 metros lisos, una gran incongruencia, pues para que haya información primero ha de haber un principio de informar y no de manipular.

El testimonio comunicador de este grupo, adscrito al llamado movimiento “Tea Party” o como dicen algunos para suavizarlo “los ultra-centristas” (que no de derechas por dios), ni siquiera intenta parecerse a la realidad, servirse de la mentira está justificado si con eso se pueden reafirmar los más radicales dogmas católicos o la derecha más guerra-civilista.

Pero no quiero con esto hacer un discurso populista sino muy justificado, ¿sabe usted cuántas personas mueren en África por no llevar el preservativo a causa de las Enfermedades de Trasmisión Sexual? La respuesta es cientos de miles, y digo esto porque en el telediario de Intereconomía  se manipula y se miente al decir que el preservativo en África puede ser… PELIGROSO.


¿Cómo se puede incurrir en semejante insulto al sentido común?, Pues con mucha cara y muy poquita ética.

Ahora quiero mostrar cómo su descaro va aún más allá, en esta ocasión Zapatero es comparado con Stalin y Hitler, para decir que “mata” a niños antes de nacer por despenalizar el aborto, y compara el socialismo democrático del PSOE con los grandes totalitarismos, entre los que se cuenta el del ultraderechista y amigo de Franco, Hitler.


Hay una frase que dice “los amigos de mis amigos son mis amigos”, en tal caso Intereconomía no debiera despreciar a Hitler cuando por otro lado ensalza a otro Genocida, Francisco Franco.


También atacan a aquellos cuya tendencia sexual no responde a lo que ellos entienden como “normal”, (aunque me resulta un poco raro que los que piensan esto si se consideren normales)


Para terminar con la gota que colma el vaso también hacen apología de la derecha, ¿Cómo?, estereotipando negativamente a la izquierda, eso es respeto por las opciones democráticas.


En definitiva todos estos son unos pocos ejemplos de los muchos que diariamente vemos en Intereconomía televisión o radio y en La Gaceta, su panfleto político disfrazado de periódico cuyo sesgado testimonio hace que muchos, no todos, se sientan como cuando veían el No-Do, es decir “como en casa”.

La democracia se ha construido con sangre, sudor y lágrimas, y a pesar de que algunos añoren tiempos pasados debemos construir medios libres sí, pero no medios que trasvasen las líneas de las libertades fundamentales.

Siempre tengo en cuenta que mi libertad acaba donde empieza la del otro y me gustaría pensar que en este medio se van a comenzar a respetar libertades, aunque no lo espero, y menos ahora que se avecina tormenta, la tormenta del PP en las próximas generales, y ante esto ni siquiera descarto que RTVE coja la señal de Intereconomía y “pa lante” pensando incluso que su criterio ha de ser el único válido; ¡pues no!, y ante esto yo me quejo y digo BASTA, basta de manipulación, basta de mentiras y basta de querer generar una ciudadanía que no piense y que se deje manipular.

Afortunadamente no todos somos como Intereconomía, y quiero destacar incluso que en ese grupo hay profesionales (espero que los muchos otros integrantes se contagien), por eso sobre todo debemos pensar por nosotros mismos y discernir con la fuerza de nuestra voluntad personal, que no está vendida a nadie, lo que es o no información y lo que es o no una gran bulo.

En conclusión, la exigencia de la calidad debería abarcar todos los ámbitos de la comunicación, y la solución a esto no es ni mucho menos un consejo censor, sino más bien una apuesta por la pluralidad y la heterogeneidad en los diferentes medios, una apuesta para difundir informaciones que se ajusten simple y llanamente a la realidad, una realidad que no es la de uno, sino la suma de las diferentes visiones. A aquellos que se den por aludidos, den información, den calidad y den periodismo.
Pedro I. R.


sábado, 3 de septiembre de 2011

La Constitución "a debate" y el papel del ciudadano

Acabar este agosto con una Constitución cambiada ha generado no solo un estado de expectación en la ciudadanía sino también de crítica fundada e infundada.


Deberíamos empezar por aquello en lo que todos coincidimos, la forma en que se ha llevado a cabo esta medida puede no parecer la más acertada en cuanto a los tiempos que se han seguido, pero si miramos con perspectiva vemos con claridad que es el momento en el que, por nuestra seguridad financiera, no podíamos demorar más esta inevitable decisión.


El Partido Popular ha sido "un lastre democrático" en esta legislatura, no solo no ha propuesto sino que además se ha interpuesto a las medidas para la recuperación económica; sin embargo ahora, y ante la situación mundial frente a la que estamos, los dos grandes partidos no han tenido por más que tender su mano a algo a lo que sabían que no debían poner trabas, y es, al reflotamiento "con seguridad y garantías" de la economía de nuestro país.


En este contexto muchos son los que pedían un referendum para aceptar o no la reforma, y yo mismo me planteé la necesidad del mismo, pero pronto me convencí de la respuesta a dicha pregunta. Hay veces que olvidamos que a los políticos los elegimos nosotros (el pueblo) democráticamente, elegir es delegar, y aunque considero que en ciertos temas de importancia capital (como la decisión de nuestro sistema, Monarquía o República) se debería plantear un referendum, estimo que este caso es diferente.


Con esta reforma lo que se pretende es afianzar la economía, es un tema más bien extrínseco a la persona, e incluso quizás un tanto abstracto en tanto en cuanto lo que se busca es la estabilidad de los "mercados", algo que a los ciudadanos de a pie nos suena lejos, de hecho, yo no comprendo como funcionan exactamente los mercados, ¿cómo voy por tanto a tomar parte en una decisión que recaerá sobre el funcionamiento al alza o la baja de los mismos?


De tal forma, solo quiero dejar constar mi espíritu "sumativo" a lo que entiendo como una medida beneficiosa para nuestra economía, una medida que generará confianza, una confianza con la que se puede generar capital, un capital con el que se pueden crear empresas y sobre todo prestar más ayudas sociales, y un capital que también permitirá generar empleo.


Considero que es la hora, y siempre será mejor hoy que mañana, en la que todos los españoles, tripulantes de un barco llamado España, rememos en la misma dirección, es la única manera de que no se hunda el barco y podamos llegar a buen puerto.


Pedro I.R.

domingo, 7 de agosto de 2011

La política actual ¿De pandereta?

La política española es, a ojos de la mayoría, la cuna de la corrupción y de la vaguedad; es más, la clase política constituye uno de los principales problemas para los españoles tras el paro y el terrorismo, pero, ¿es cierto todo lo que se cuenta? ¿Nuestra clase política es “lo peor”?

Mi criterio es muy claro a este respecto, no podemos dejarnos arrastrar como borregos por las típicas frases de masas propiciadas por aquellos que desconocen por completo la política y dicen con la boca llena “todos los políticos son iguales” o “Lo único que buscan es llenarse el bolsillo”.

Durante esta última legislatura hemos venido escuchando como el Partido Popular reclamaba un adelanto electoral como si la vida de los españoles dependiera de ello, y una vez conseguido su propósito mantienen su reclama, aunque esta vez solicitando el adelanto sobre el adelanto. En algunos foros ya se ironiza sobre la insistente petición (“El PP pedirá el adelanto de la Nochevieja”), pero lo que trasluce fuera del plano irónico es la desconsideración de los populares para con su país en unos momentos tan difíciles.

En el ámbito internacional hemos visto como la derecha de este país profetizaba la catástrofe económica en España y restaba credibilidad a nuestro sistema financiero. Con actos como ese han conseguido poner en tela de juicio la economía española, y yo pregunto, ¿qué es lo correcto, apoyar a tu país o contribuir a poner en riesgo nuestro mercado y dañar nuestra imagen externa?

De tal forma es necesario remarcar que todos los políticos no son iguales y por ende los partidos tampoco. Mientras en la izquierda se trabaja, en la derecha se pone la zancadilla a la mejora de España, para mí es una falta de sentido de Estado, pues ese comportamiento responde una estratagema para conseguir la Moncloa, y esto sería lícito si no perjudicase al conjunto de los españoles poniendo delante las ambiciones personales al bien común.

Sin embargo, el odio e inquina que la derecha muestra usualmente se convierten en piedad y oración cuando la Iglesia se aproxima, y es que la visita del Papa ha generado mayor atención en los miembros del PP que la crisis sufrida en aquellas comunidades donde gobierna, las cuales, tienen las cuentas en números rojos. Aunque sorprende que sea así, ya que llevan varios años diciendo que tienen la receta para salir de la crisis, una receta que solo ellos poseen en el mundo, una receta que no aplican donde gobiernan, y una receta de la que se intentan valer para ganar las elecciones generales. Efectivamente, eso no es política.

Pero a pesar del lastre que los populares y su séquito suponen para este país tenemos gente trabajando y haciendo que nuestra economía surja reforzada sin olvidar el amparo social y los derechos fundamentales, y eso se está haciendo desde un gobierno socialista, un gobierno que  sacrifica posibilidades electorales por tomar medidas que son, a todas luces, necesarias, eso sí es hacer política, poner el interés colectivo por delante del tuyo.

Por lo tanto, quiero invitar a hacer un ejercicio crítico y de análisis, a poner en la balanza las cosas que han hecho unos y otros, entonces veremos que todos los políticos no son iguales, y que a pesar de que hay “garbanzos negros” en ambos lados la mayoría no es corrupta,  y esto me sugiere otra reflexión, y es que ni con la corrupción se actúa igual, mientras en el PP vemos como se aplaude a los corruptos y se les respalda, en el PSOE son cesados de sus cargos y puestos a disposición judicial.

En conclusión, la política es interesante y hay muchos buenos políticos, nuestra política no es de pandereta aunque muchos profesen actos ilícitos, es necesario ponerse al corriente de lo que pasa y votar con conciencia fría y sobre todo con visión de futuro, ha costado mucho hacer de este país un Estado libre y democrático, hagamos honor a nuestros antepasados y pongámonos al día de lo que pasa, todos somos parte del problema, y por extensión todos somos parte de la solución.
Pedro I.R.

sábado, 18 de junio de 2011

República VS Monarquía; Libertad VS Imposición

España es aun hoy un bastión de lo que constituye la más flagrante vulneración a los derechos fundamentales del ciudadano, una monarquía.

La monarquía no es un invento moderno, es una estructura jerarquizada e impositiva a la que se ha de subyugar el pueblo por “una razón de mucho peso”: PORQUE SI.

Vivimos en una sociedad que se jacta de ser libre y justa. Pero qué libertad representa una institución, en la cual, según naces has de ser objeto de pleitesía y depositario del erario público.

El rey es el jefe del Estado, por tanto, a él deben obediencia nuestras tropas, un ejemplo ilustrativo, cuando vino el Papa envío dos cazas a que lo escoltaran para hacer gala de su “beaticidad” y porque esos cazas, al igual que su sueldo, son fruto del dinero de los “españolitos de a pie”.

Que Juan Carlos I colaborara en la afirmación de la democracia no quiere decir que le debamos la vida, también en parte, porque no hay nada más antidemocrático que la monarquía.

Mi criterio es claro, cualquier español debería tener el derecho de ser, sí así lo eligiesen, jefe del Estado. Lo que resulta incomprensible es que esta responsabilidad se delegue en una familia por el hecho de ser esa familia, y dentro de esa incongruencia, apesta un machismo que evoca a la época en la que debió quedar la práctica monárquica, pues solo los hombres tienen “derecho” a gobernar.

Los sectores más a la derecha de este país niegan la posibilidad de realizar un referéndum para que el pueblo diga si quiere que la jefatura de estado corra a cargo de un señor que no ha hecho méritos para ello, más que nacer con apellido “Real”, o si quiere que este cargo lo ocupe alguien de forma meritoria por su valía.

En el siglo XXI y más que nunca, la monarquía es un cachondeo, es la ostentación de poder más inmerecida e injusta de la que se puede hablar, solo equiparable a otras instituciones de semejante rasero que practican el mismo comportamiento, el gobierno del Vaticano es ejemplo de ello.

Ser republicano no es de izquierdas o de derechas, tiene más que ver con el sentido más importante del hombre, el sentido común, ese que nos dice lo que es correcto o no, ese que nos dice que la imposición del gobernante es un comportamiento propio de las dictaduras y es por tanto un comportamiento totalitario, no quiero recordar que el rey fue impuesto por el genocida Francisco Franco, pero si quiero remarcar que los que consentimos que siga disfrutando de los múltiples privilegios a cuenta de los españoles somos los propios españoles.

Ha llegado la hora de que el pueblo hable, de que la libertad cobre una dimensión cierta y sobre todo, ha llegado la hora de decir NO a la imposición y sí a la expresión de la soberanía popular, se ha luchado mucho por la plenitud de nuestros derechos, acabar con el régimen monárquico contribuiría, sin duda, a reafirmarlos y hacerlos mucho más sólidos.
Pedro I.R.







viernes, 10 de junio de 2011

La Iglesia Católica y el Poder

El mundo sigue aún hoy postrándose ante una de las instituciones más antiguas y que más daño ha hecho a la sociedad, la Iglesia católica. Es de justicia comenzar reconociendo el enorme trabajo y esfuerzo de aquellos que han obrado bien dedicándose a la ayuda al prójimo pero que por desgracia han sido los menos.    
                                                                                           
España es constitucionalmente aconfesional, y esto viene a decir que no pertenece a una confesión religiosa, lástima que la teoría no se aplique a nivel práctico. La Iglesia católica debería ser por definición pobre y misericordiosa, pero se demuestra lo contrario diariamente y es que su poder es tal que hasta presiden un estado, el único cuyo líder lo es por derecho divino.

En España su mano llega a cualquier rincón, inculcan su anacrónica doctrina en las aulas, lo cual es inconcebible, ya que el profesorado lejos de ser objetivo y cualificado viene por designación del obispado. Lo lógico sería que se impartiera historia y cultura de las religiones (todas) sin el agravio comparativo que esta situación nos muestra.

La Iglesia, en principio de todos, la han hecho solo de algunos, de aquellos que se adscriben a la derecha más "carca", de aquellos que discriminan y en definitiva de aquellos de los que Cristo nunca se sentiría orgulloso.

Por supuesto, hay excelentes personas cristianas, pero la cúpula de la Institución y sus organizaciones internas, como el Camino Neocatecumenal (Los Quicos), discriminan a según que partes de la sociedad.

En primer lugar a aquellos cuya tendencia sexual se aleja de lo que califican como "normal", obviando que el amor es natural de por sí y que lo que realmente va contra-natura son los abusos a menores, por ejemplo. Pero no quiero frivolizar con este tema, pues además de a la libertad sexual se niegan a la libertad de género, cuando alguien tiene que reasignarlo porque no ha nacido con el adecuado también protagonizan duras condenas a quienes simplemente no han nacido como deseaban. Cómo se puede ser tan perverso.

Ya quisieran tener en la Iglesia gente tan válida, inteligente y sensata como Carla Antonelli, por ejemplo, que ha luchado por los derechos de la mujer, que en esta institución se ve subyugada a la figura del hombre.

Pero hay muchos más temas en los que la Iglesia hace que retrocedamos en lugar de avanzar, es el caso de la eutanasia, cómo pueden presumir de misericordia y no querer que se acabe con la agonía de alguien, que despropósito.

El papa en su visita a África, donde una de las principales causas de mortalidad es el SIDA, invitó a no usar el preservativo, al igual que hacen en España, y luego, claro, se niegan al aborto, aunque sea de una niña de 17 años violada mientras paseaba. 

Solo pretendo evidenciar que la Iglesia de hoy y la de hace un siglo no se diferencian en tantas cosas, y que en lugar de profesar amor, la Iglesia deja caer sobre nosotros el peso de la culpa cuando actuamos con libertad y respeto, y es que ellos temen a la libertad, pues solo con el miedo pueden mantener al pueblo preso de su dogma.

Para finalizar, me gustaría preguntarme algo. ¿Acaso tiene algo que ver el mensaje de Cristo con la Iglesia de ahora?¿es momento de declarar un Estado laico y quitar los privilegios a ésta institución? ¿el mundo merece un mensaje tan duro contra algunos como el que la Iglesia hace?

LIBERTAD, RESPETO Y TOLERANCIA, si tomara ese camino y cumplieran con su voto de humildad y pobreza, pues no entiendo que un sacerdote practique la opulencia mientras un niño muere de hambre, viviríamos en un mundo más libre, más justo y mejor.
Pedro I. R.

jueves, 9 de junio de 2011

15M La revolución de "las ideas"

El movimiento 15M ya ha hecho historia y aquello que empezó siendo ha variado "de facto"



Libertad. Sin duda una gran palabra, es la expresión de nosotr@s, el pueblo, en grado máximo; Y abusar de ella no es ni mucho menos responsable. En estos ultimos días hemos asistido a la #SpanishRevolution, los llamados "NI-NI" han demostrado no serlo tanto y aquellos que se llenaban la boca criticando al colectivo estudiantil no han tenido por más que "cerrar el pico" ante un hecho de semejante calado.

Este movimiento lejos de cejar ante la adversidad se ha sobrepuesto, nos han mostrado como es posible organizarse y llevar a cabo un ejercicio de democracia continuo, en el que los votos de tod@s contabilizaban igual.

Pero no todo ha sido "de color de rosa", también ha habido cabida para comportamientos reprobables (los menos), y de forma coyuntural muchos particulares están siendo perjudicados. Comerciantes de las zonas colindantes y vecinos sufren estas manifestaciones de hondo calado en eso que llamamos libertad de expresión, pero, ¿en qué medida ejercer mis derechos es legítimo si con ello privo a otro de los suyos?

Dicen que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro, y quizás sea hora de que los acampados tomen la determinación de marcharse acatando las normas del juego democrático que les prohíben, de hecho, permanecer en la vía pública.

El ministerio del interior ha tenido una sensibilidad democrática enorme, qué duda cabe, pero "la partida" está durando demasiado y alguien tiene que actuar.

Lo de Barcelona fue bárbaro, emulaba una represión que hacía tiempo quisimos olvidar y que se nos presentó de lleno con una carga policial impropia de nuestra época.

Consenso, ahí está la clave del éxito. La madurez de acampados y Gobierno alcanzaría "el culmen" si ambos se sentaran a "finiquitar" el asunto en un acto que sería más bien sencillo. Los "Indignados" tras muchas asambleas han recopilado una serie de reclamaciones que han de entregar al Gobierno, es evidente que no se puede obligar a su cumplimiento, pero permanecer contra la ley en los espacios públicos tampoco hará que se logren los objetivos.

Este movimiento es historia, e histórico sería que tomaran la adecuada determinación de marchar con la cabeza alta en lugar de dar un pretexto a las fuerzas del orden para el desalojo.

La libertad es un derecho, pero si no respetamos la ley, que es la que nos la garantiza, no podremos ejercerla.

Pedro I. R.