sábado, 18 de junio de 2011

República VS Monarquía; Libertad VS Imposición

España es aun hoy un bastión de lo que constituye la más flagrante vulneración a los derechos fundamentales del ciudadano, una monarquía.

La monarquía no es un invento moderno, es una estructura jerarquizada e impositiva a la que se ha de subyugar el pueblo por “una razón de mucho peso”: PORQUE SI.

Vivimos en una sociedad que se jacta de ser libre y justa. Pero qué libertad representa una institución, en la cual, según naces has de ser objeto de pleitesía y depositario del erario público.

El rey es el jefe del Estado, por tanto, a él deben obediencia nuestras tropas, un ejemplo ilustrativo, cuando vino el Papa envío dos cazas a que lo escoltaran para hacer gala de su “beaticidad” y porque esos cazas, al igual que su sueldo, son fruto del dinero de los “españolitos de a pie”.

Que Juan Carlos I colaborara en la afirmación de la democracia no quiere decir que le debamos la vida, también en parte, porque no hay nada más antidemocrático que la monarquía.

Mi criterio es claro, cualquier español debería tener el derecho de ser, sí así lo eligiesen, jefe del Estado. Lo que resulta incomprensible es que esta responsabilidad se delegue en una familia por el hecho de ser esa familia, y dentro de esa incongruencia, apesta un machismo que evoca a la época en la que debió quedar la práctica monárquica, pues solo los hombres tienen “derecho” a gobernar.

Los sectores más a la derecha de este país niegan la posibilidad de realizar un referéndum para que el pueblo diga si quiere que la jefatura de estado corra a cargo de un señor que no ha hecho méritos para ello, más que nacer con apellido “Real”, o si quiere que este cargo lo ocupe alguien de forma meritoria por su valía.

En el siglo XXI y más que nunca, la monarquía es un cachondeo, es la ostentación de poder más inmerecida e injusta de la que se puede hablar, solo equiparable a otras instituciones de semejante rasero que practican el mismo comportamiento, el gobierno del Vaticano es ejemplo de ello.

Ser republicano no es de izquierdas o de derechas, tiene más que ver con el sentido más importante del hombre, el sentido común, ese que nos dice lo que es correcto o no, ese que nos dice que la imposición del gobernante es un comportamiento propio de las dictaduras y es por tanto un comportamiento totalitario, no quiero recordar que el rey fue impuesto por el genocida Francisco Franco, pero si quiero remarcar que los que consentimos que siga disfrutando de los múltiples privilegios a cuenta de los españoles somos los propios españoles.

Ha llegado la hora de que el pueblo hable, de que la libertad cobre una dimensión cierta y sobre todo, ha llegado la hora de decir NO a la imposición y sí a la expresión de la soberanía popular, se ha luchado mucho por la plenitud de nuestros derechos, acabar con el régimen monárquico contribuiría, sin duda, a reafirmarlos y hacerlos mucho más sólidos.
Pedro I.R.







viernes, 10 de junio de 2011

La Iglesia Católica y el Poder

El mundo sigue aún hoy postrándose ante una de las instituciones más antiguas y que más daño ha hecho a la sociedad, la Iglesia católica. Es de justicia comenzar reconociendo el enorme trabajo y esfuerzo de aquellos que han obrado bien dedicándose a la ayuda al prójimo pero que por desgracia han sido los menos.    
                                                                                           
España es constitucionalmente aconfesional, y esto viene a decir que no pertenece a una confesión religiosa, lástima que la teoría no se aplique a nivel práctico. La Iglesia católica debería ser por definición pobre y misericordiosa, pero se demuestra lo contrario diariamente y es que su poder es tal que hasta presiden un estado, el único cuyo líder lo es por derecho divino.

En España su mano llega a cualquier rincón, inculcan su anacrónica doctrina en las aulas, lo cual es inconcebible, ya que el profesorado lejos de ser objetivo y cualificado viene por designación del obispado. Lo lógico sería que se impartiera historia y cultura de las religiones (todas) sin el agravio comparativo que esta situación nos muestra.

La Iglesia, en principio de todos, la han hecho solo de algunos, de aquellos que se adscriben a la derecha más "carca", de aquellos que discriminan y en definitiva de aquellos de los que Cristo nunca se sentiría orgulloso.

Por supuesto, hay excelentes personas cristianas, pero la cúpula de la Institución y sus organizaciones internas, como el Camino Neocatecumenal (Los Quicos), discriminan a según que partes de la sociedad.

En primer lugar a aquellos cuya tendencia sexual se aleja de lo que califican como "normal", obviando que el amor es natural de por sí y que lo que realmente va contra-natura son los abusos a menores, por ejemplo. Pero no quiero frivolizar con este tema, pues además de a la libertad sexual se niegan a la libertad de género, cuando alguien tiene que reasignarlo porque no ha nacido con el adecuado también protagonizan duras condenas a quienes simplemente no han nacido como deseaban. Cómo se puede ser tan perverso.

Ya quisieran tener en la Iglesia gente tan válida, inteligente y sensata como Carla Antonelli, por ejemplo, que ha luchado por los derechos de la mujer, que en esta institución se ve subyugada a la figura del hombre.

Pero hay muchos más temas en los que la Iglesia hace que retrocedamos en lugar de avanzar, es el caso de la eutanasia, cómo pueden presumir de misericordia y no querer que se acabe con la agonía de alguien, que despropósito.

El papa en su visita a África, donde una de las principales causas de mortalidad es el SIDA, invitó a no usar el preservativo, al igual que hacen en España, y luego, claro, se niegan al aborto, aunque sea de una niña de 17 años violada mientras paseaba. 

Solo pretendo evidenciar que la Iglesia de hoy y la de hace un siglo no se diferencian en tantas cosas, y que en lugar de profesar amor, la Iglesia deja caer sobre nosotros el peso de la culpa cuando actuamos con libertad y respeto, y es que ellos temen a la libertad, pues solo con el miedo pueden mantener al pueblo preso de su dogma.

Para finalizar, me gustaría preguntarme algo. ¿Acaso tiene algo que ver el mensaje de Cristo con la Iglesia de ahora?¿es momento de declarar un Estado laico y quitar los privilegios a ésta institución? ¿el mundo merece un mensaje tan duro contra algunos como el que la Iglesia hace?

LIBERTAD, RESPETO Y TOLERANCIA, si tomara ese camino y cumplieran con su voto de humildad y pobreza, pues no entiendo que un sacerdote practique la opulencia mientras un niño muere de hambre, viviríamos en un mundo más libre, más justo y mejor.
Pedro I. R.

jueves, 9 de junio de 2011

15M La revolución de "las ideas"

El movimiento 15M ya ha hecho historia y aquello que empezó siendo ha variado "de facto"



Libertad. Sin duda una gran palabra, es la expresión de nosotr@s, el pueblo, en grado máximo; Y abusar de ella no es ni mucho menos responsable. En estos ultimos días hemos asistido a la #SpanishRevolution, los llamados "NI-NI" han demostrado no serlo tanto y aquellos que se llenaban la boca criticando al colectivo estudiantil no han tenido por más que "cerrar el pico" ante un hecho de semejante calado.

Este movimiento lejos de cejar ante la adversidad se ha sobrepuesto, nos han mostrado como es posible organizarse y llevar a cabo un ejercicio de democracia continuo, en el que los votos de tod@s contabilizaban igual.

Pero no todo ha sido "de color de rosa", también ha habido cabida para comportamientos reprobables (los menos), y de forma coyuntural muchos particulares están siendo perjudicados. Comerciantes de las zonas colindantes y vecinos sufren estas manifestaciones de hondo calado en eso que llamamos libertad de expresión, pero, ¿en qué medida ejercer mis derechos es legítimo si con ello privo a otro de los suyos?

Dicen que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro, y quizás sea hora de que los acampados tomen la determinación de marcharse acatando las normas del juego democrático que les prohíben, de hecho, permanecer en la vía pública.

El ministerio del interior ha tenido una sensibilidad democrática enorme, qué duda cabe, pero "la partida" está durando demasiado y alguien tiene que actuar.

Lo de Barcelona fue bárbaro, emulaba una represión que hacía tiempo quisimos olvidar y que se nos presentó de lleno con una carga policial impropia de nuestra época.

Consenso, ahí está la clave del éxito. La madurez de acampados y Gobierno alcanzaría "el culmen" si ambos se sentaran a "finiquitar" el asunto en un acto que sería más bien sencillo. Los "Indignados" tras muchas asambleas han recopilado una serie de reclamaciones que han de entregar al Gobierno, es evidente que no se puede obligar a su cumplimiento, pero permanecer contra la ley en los espacios públicos tampoco hará que se logren los objetivos.

Este movimiento es historia, e histórico sería que tomaran la adecuada determinación de marchar con la cabeza alta en lugar de dar un pretexto a las fuerzas del orden para el desalojo.

La libertad es un derecho, pero si no respetamos la ley, que es la que nos la garantiza, no podremos ejercerla.

Pedro I. R.