sábado, 3 de septiembre de 2011

La Constitución "a debate" y el papel del ciudadano

Acabar este agosto con una Constitución cambiada ha generado no solo un estado de expectación en la ciudadanía sino también de crítica fundada e infundada.


Deberíamos empezar por aquello en lo que todos coincidimos, la forma en que se ha llevado a cabo esta medida puede no parecer la más acertada en cuanto a los tiempos que se han seguido, pero si miramos con perspectiva vemos con claridad que es el momento en el que, por nuestra seguridad financiera, no podíamos demorar más esta inevitable decisión.


El Partido Popular ha sido "un lastre democrático" en esta legislatura, no solo no ha propuesto sino que además se ha interpuesto a las medidas para la recuperación económica; sin embargo ahora, y ante la situación mundial frente a la que estamos, los dos grandes partidos no han tenido por más que tender su mano a algo a lo que sabían que no debían poner trabas, y es, al reflotamiento "con seguridad y garantías" de la economía de nuestro país.


En este contexto muchos son los que pedían un referendum para aceptar o no la reforma, y yo mismo me planteé la necesidad del mismo, pero pronto me convencí de la respuesta a dicha pregunta. Hay veces que olvidamos que a los políticos los elegimos nosotros (el pueblo) democráticamente, elegir es delegar, y aunque considero que en ciertos temas de importancia capital (como la decisión de nuestro sistema, Monarquía o República) se debería plantear un referendum, estimo que este caso es diferente.


Con esta reforma lo que se pretende es afianzar la economía, es un tema más bien extrínseco a la persona, e incluso quizás un tanto abstracto en tanto en cuanto lo que se busca es la estabilidad de los "mercados", algo que a los ciudadanos de a pie nos suena lejos, de hecho, yo no comprendo como funcionan exactamente los mercados, ¿cómo voy por tanto a tomar parte en una decisión que recaerá sobre el funcionamiento al alza o la baja de los mismos?


De tal forma, solo quiero dejar constar mi espíritu "sumativo" a lo que entiendo como una medida beneficiosa para nuestra economía, una medida que generará confianza, una confianza con la que se puede generar capital, un capital con el que se pueden crear empresas y sobre todo prestar más ayudas sociales, y un capital que también permitirá generar empleo.


Considero que es la hora, y siempre será mejor hoy que mañana, en la que todos los españoles, tripulantes de un barco llamado España, rememos en la misma dirección, es la única manera de que no se hunda el barco y podamos llegar a buen puerto.


Pedro I.R.