martes, 10 de abril de 2012

Un aborto democrático entre reformas y recortes

Cuando escucho a los acérrimos integrantes de la derecha hablar de igualdad acabo viendo de forma clara que este tema, en realidad, igual les da, pues la desafección que algunos miembros del rearmado núcleo duro del Partido Popular sienten por las mujeres no resulta ningún secreto, y no lo resulta a pesar de interactuar entre férreas lideresas como la fustigadora en educación de la Comunidad de Madrid y ex ministra de educación Esperanza Aguirre.

Después de 3 años de dura crisis hemos vivido 100 días de absoluto caos en los que PP ha comenzado su andanza en el gobierno maltratando  a aquellos que más se han visto afectados por esta situación, la clase trabajadora.

Y es que la mujer, el trabajo, los derechos y los decretazos mucho tienen que ver entre sí en este tiempo y, bien vale la pena detenerse a contemplar como este compendio de realidades se ha visto golpeado por el gobierno del señor Mariano Rajoy.

España era un barco destrozado que se estaba reconstruyendo, o al menos, que mantenía su estructura, y ahora es solo un barco que zozobra a la deriva y que va perdiendo su recuerdo mismo. El Estado del Bienestar era esa estructura que seguía sosteniéndose a pesar de los pesares, porque cuando de derechos se trata, el socialismo no da pasos atrás, pero ahora, el Partido Popular, ha decidido dar una zancada hacia el pasado para anclarnos en la más absoluta desprotección.

La Reforma Laboral ha sido el verdadero aborto democrático de nuestra era. Un aborto que sí constituye una violencia estructural contra los derechos de los trabajadores y, de forma más dura, contra las mujeres.

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, nos ha enseñado su lado más “rockero” denigrando, una vez más, a la mujer. Ahora, como si de un clérigo resabiado se tratase, se permite dar lecciones de moral y apostillarse como el abanderado defensor de los derechos de las mujeres. Y su pugna no busca corregir que el salario medio femenino sea un 128% inferior que el del hombre, ni tampoco trata sobre las desigualdades en el mercado laboral o la desprotección social. La lucha del señor Gallardón versa entre recortarles libertades e imponerles su dogma.

Lo que el ministro olvida es que ha participado con su voto en la aprobación de una Reforma Laboral que rompe con el principio constitucional de igualdad ante la ley (art. 9 y 14 de la Constitución Española), una Reforma que incluye medidas que restringen derechos para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.

Hablar del aborto y la vida tomando por verdad única los criterios de una parte es capcioso y equívoco, actuar sin tener en cuenta a la parte afectada es irresponsable y, tomar parte por quienes atentan contra la libertad de las mujeres, resulta verdaderamente contraproducente.

Cuando hablamos de reconocer la igualdad en el mundo laboral y personal debemos tomar en cuenta la autonomía de quienes ejercen tal libertad, pues este gobierno ha preferido retornar al yugo y la imposición de la culpa para aquellas mujeres que han tomado las riendas de su vida y que creen, con acierto, que la maternidad es una opción, que no una imposición.

Que cosa tan bella ha de ser tener un hijo porque así se ha querido, y que cosa tan dura ha de ser afrontar una maternidad a la que se vea avocada una madre en contra de su voluntad.
Las mujeres tienen todo el derecho a defender la vida porque son ellas las que dan la vida, pero suya es también la determinación de decidir cuándo quieren ser madres, porque la maternidad es una opción; el aborto, mal que a algunos les pese, sí es un derecho, y negar que se pueda ejercer, resulta toda una abominación.

Pedro I. R.


1 comentario:

  1. Es increíble la situación a la que en tan poco tiempo nos está llevando el gobierno del PP. Cada día dan una vuelta de tuerca mas no están dejando nada de todo lo que habíamos construido y que tanto costo levantar.
    El PP pretende que este país vuelva a la época mas oscura de su historia.
    Sorprende que en el s XXI permitamos que en un país que se supone democrático, impongan a la mujer la maternidad. ¿ hasta donde estamos dispuestos a aguantar ? ¿ cuánto mas vamos a permitir que nos quiten ?

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