miércoles, 27 de junio de 2012

Naufragio en un mar de hienas


Se acabaron los valores, suenan las trompetas de Jericó y cae el Estado del bienestar. España está enferma y su salvación no tiene que ver con el dinero y con las cosas materiales sino con las personas. Estamos adormecidos y asistimos con pasividad a una dictadura financiera que ha subyugado la dimensión más importante del hombre, la relativa a la libertad.

Hoy como ayer, el obrero se levanta temprano para dar lo mejor de sí mismo, para sacar a su familia adelante, y se levanta con fortuna para encaminarse a su trabajo o con ánimo para encontrar uno nuevo.

Oímos, en cuanto salimos a la calle, que sube la prima de riesgo y que nuestra deuda se coloca cada vez con más intereses, se nos bombardea con cifras y números y se espera ese cordial seguimiento que, más tiene que ver con el pastor que cuida a su rebaño, que con el gobernante que vela por mejorar la sociedad.

Atrás quedaron los tiempos en los que los debates giraban en torno a la cultura y los valores, ¿Acaso ya no  existe el cambio climático?, ¿Acaso ya no existe nuestro nefasto sistema educativo? ¿O acaso nos manipulan para asistir impávidos al “pasteleo” de una casta poderosa que cada vez gana más dinero a costa de empobrecer a las personas más humildes?

Hoy nos hemos enterado de que 456 fármacos pasaran a suponer un gasto más para todos, de que el IVA subirá, y de que el recibo de la luz y el agua correrán similar suerte.  De la misma forma, la irresponsabilidad de los gestores de esta crisis en España piden que nos recaten, a nosotros, que solo somos náufragos rodeados de un mar de hienas.

Y es que vivimos asediados por hienas con hambre de dinero y poder, de animales financieros que, como dijera aquel impresentable bróker estadounidense, sueñan con crisis mundiales de las que beneficiarse y aprovecharse.

Avanzamos en el tiempo y retrocedemos en dignidad. Expresarse, poco importa, porque pronto intentan callar tu voz; la crítica parece resultar molesta y, la revolución ciudadana, se administra con represión en lugar de con comprensión.

Mi reivindicación no es la económica, siempre fue la social, pues, solo desde la apuesta decidida por construir una sociedad solidaria, igualitaria, cargada de valores, donde desde la disidencia se construya y desde la justicia se vele por la integridad y no por la protección de las amistades peligrosas, conseguiremos salir de una crisis que desde su comienzo, lesionó al débil para beneficiar al poderoso.

Sé que me puedo sentir orgulloso de mis compatriotas, y no lo hago enarbolando la bandera de nuestro país, sino la de la libertad. Vivimos en una imperfecta democracia, sin embargo, no debemos permitir jamás que hagan de la imperfección el resquicio para engañar, manipular, mentir y perjudicar.

Hoy como ayer, las buenas personas se acostarán con la conciencia tranquila y con un gran sentido del deber cumplido. Hay gente que lo está pasando realmente mal, pero de ninguna forma, ninguna fuerza impositora podrá arrebatarnos lo más valioso, nuestros principios.

…dicen algunos, que la música amansa a las fieras, y no seré yo quien haga de domador, pero si quien las inste a aprender a escuchar, y no solo a las notas musicales, también al grito ciudadano, y si no tienen ganas de escuchar... Que se marchen con la música a otra parte.


Pedro I. R.